Sueños
39 sueños · texto, probabilidad y la muerte que desbloquea cada uno, según la tabla de sueños del juego
Al irte a dormir, el juego elige al azar un sueño entre los que permiten los jefes muertos en tu mundo, luego tira la probabilidad propia de ese sueño y, si falla, no muestra nada. Los 21 sueños con los que empiezas están al 50 % cada uno; cada sueño que desbloquea un jefe es una tirada del 10 %. Así que en un mundo nuevo se sueña más o menos la mitad de las noches, y cuantos más jefes hayan muerto, más tranquilas son las noches: con todo desbloqueado la tirada media es del 27.4 %. Los que vale la pena leer son los que desbloquea un jefe, porque cada uno apunta al bioma que viene después.
Sueñas con un río que fluye cuesta arriba y con brotes verdes que crecen hacia el centro de la tierra...
Vuelves a estar a la cabeza de tus guerreros, y llevas el peso del hacha de tu padre en las manos. Te despiertas con un grito de guerra en los labios...
En el sueño, te sientas junto a una fogata en un gran salón. Oyes voces conocidas por todas partes. Los rostros están cubiertos por una neblina y no consigues recordar sus nombres, pero la calidez de los recuerdos sigue ahí...
Estás en la proa de un barco, con el salitre ante ti y los graznidos de las gaviotas que provienen del cielo. Gracias al sueño, recuerdas lo que era seguir con vida en tu tierra natal.
Sueñas con un árbol que se extiende a través de la mismísima noche. La mitad de las ramas está ardiendo, mientras que la otra mitad está sana y tiene hojas esmeralda.
Entre choques de armas, en el oscuro y apenas destellante páramo de los sueños, un rostro aparece ante ti entre gruñidos. El brazo con el que sostienes el escudo pende inerte, tu lanza está rota. Recibes con alivio el frío de la hoja. Despiertas de un sueño de muerte para hallarte en la muerte misma.
Sueñas que yaces de espaldas en una pradera, contemplando las nubes que te sobrevuelan. Tu nombre no es nada, tu mente es libre de todo pensamiento. Pero una mano cálida reposa sobre la tuya. En el sueño ríes, pero tienes el rostro empapado de lágrimas al despertar.
Yaces en una embarcación tallada en madera negra, bajo velas desgarradas y con los brazos cruzados sobre el pecho. Rostros borrosos como huellas en la oscuridad, entonan melodías que conoces mientras te empujan a un mar negro y plano como el más pulido de los cristales.
Yaces en el campo de batalla, con los ojos semiinconscientes vueltos a un cielo que el humo oscurece. Los gritos de tus guerreros se van atenuando, y cierras los párpados por segunda vez. Grandes garras se cierran en torno a tu cuerpo y sientes que te despegas del suelo, como un bebé al que sacan de su cuna…
Caes en el profundo pozo del sueño, donde no hallas más que oscuridad.
Sueñas con un lúcido salón lleno de gráciles guerreros y hermosas doncellas. Una canción adorna el aire, las mesas emiten quejidos bajo el peso de platos humeantes y corre hidromiel como agua de arroyo. Despiertas poco a poco, con el eco de las risas aún en los oídos…
Te asaltan sueños entrecortados y la angustia de las pesadillas te oprime el pecho. Cuando llega la alborada, la recibes con alivio.
Tu letargo es un río y los sueños son peces vivos. Llega la mañana y tu red sigue vacía.
Sueñas que sales de cacería con tus compañeros, corriendo por verdes colinas y valles envueltos en bruma. Tu presa tropieza ante ti, y tú te abalanzas sobre ella, hundiendo los dientes en la carne tibia. Cuando despiertas, aún notas un regusto metálico.
Sueñas que vas caminando por un bosque nevado y encuentras a un niño desnudo que reposa junto a un árbol. Tiene los ojos cerrados, pero notas que mueve el pecho al respirar. Te arrodillas junto a él y comprendes que lleva siglos dormido ahí, esperándote. Cuando le tocas el hombro, ambos despertáis.
Sueñas con un oso imponente que duerme bajo tierra, aguardando a que el invierno del mundo transcurra. Se agita en su sueño, entre pliegues de carne y pelo. No tiene cabeza ni extremidades. La gran masa osuna desprende quietud.
Te adormeces planeando tu próxima jornada laboral y en sueños la cumples: labras madera, buscas alimento y cazas veloces ciervos. Vuelves a casa presa del agotamiento pero feliz. Sin embargo, al despertar descubres que aún tienes todo el día por delante...
Te deslizas por el túnel de un sueño inquieto hacia una ausencia tan completa que ninguna palabra puede aferrarse a ella…
Corres por una colina interminable, con el corazón latiendo de alegría en tu pecho. Dos figuras oscuras vuelan a tu lado y el batir de sus alas persiste incluso al despertar.
En tu sueño hay una puerta sin bisagra ni cerrojo. Sientes que se abriría con un empujón, pero tu cuerpo está congelado en un torbellino de viento frío. Detrás de la puerta están las voces de quienes amas pero no puedes nombrar. Te esfuerzas por avanzar hacia un despertar vacío.
Los fantasmas de todos aquellos que han perecido a tus manos se te aparecen en sueños y merodean por sus confines. No quieren nada, no necesitan nada, no dicen nada.
Sueñas que corres a través de una pradera mientras el cielo parece iluminado por un pálido fuego. Oyes el tronar del trote de unas pezuñas tras de ti, pero cuando te giras... no hay nada. Te despiertas con el corazón desbocado.
En el sueño, el bosque se alza ante ti. Los árboles se yerguen hacia el cielo como si de una capa se trataran, cubriendo así las estrellas. En la cima de la montaña, una cornamenta rodea a la luna...
Sueñas con cientos de fantasmas que se aglomeran junto a tu lecho y van en busca del calor de la vida. Sin embargo, un golpe que proviene de las profundidades los perturba tanto que se desvanecen al instante.
Sueñas que sobrevuelas las montañas mientras todo Valheim se extiende bajo tus ojos. Mientras giras y desciendes por los aires gélidos, una silueta descomunal asciende ante ti para bloquear el sol. En la oscuridad, te susurra: "Encuéntrame".
Te arrodillas ante el trono de un rey cubierto por un velo en una sala adornada con cortinas doradas. "El sueño no es más que una máscara", te dice mientras levanta el velo con parsimonia. Te despiertas con un alarido en la garganta.
En tu sueño, caminas a través de un salón lleno de guerreros sonriendo y simpáticas doncellas. Te unes a la fiesta hasta que te das cuenta que estás desnudo y el pequeño escudo de bronce que cargas no es suficiente para cubrir tus vergüenzas. Ves la siguiente mañana con gratitud.
En tus sueños, Loki se te acerca y te regala un anillo para cada mano. Te dice que mientras los tengas puestos, nunca escucharás un insulto en tu vida. Te despiertas con tus dedos en tus oídos.
Estás escalando una devanada escalera, enroscada firmemente dentro de una alta torre, hasta que llegas a la cima y miras por sobre un bosque infinito. El viento sopla y produce olas verdes a lo largo del tope de los árboles, debajo de la superficie ves oscuras figuras moverse...
Te despiertas en un sueño de cielos oscuros y nubes hirviendo. Noche en la cima de la montaña, envuelto en un manto áspero. Un trueno rasga el cielo y una lluvia de brasas ardientes fluye a través de la grieta, destruyendo tu cuerpo onírico en un instante…
Mientras duermes, te agachas en medio de una vasta y lúgubre caverna mientras una enorme bestia merodea en círculos a tu alrededor, arrastrando la oscuridad tras de sí. Llamas de color esmeralda parpadean en sus bordes, y el gruñido de su garganta te acompaña hasta bien entrado el día…
Sueñas con comer cerdo asado en un banquete. Es una comida sencilla y deliciosa. Si todos los sueños pudieran ser así...
Nueve doncellas vestidas con túnicas blancas bailan descalzas a medianoche. Nueve lobos cazan un ciervo blanco en el bosque. Nueve campanas suenan en la ladera de la montaña, y te despiertas.
En tu sueño, estás desnudo en medio de un estanque de agua tan clara que no puede verse, solo sentirse como un cinturón ondulante alrededor de tus caderas. Tres figuras están en el borde del agua, observándote en silencio. Cuando la figura principal toca la superficie con el dedo del pie, la ondulación disuelve el sueño y despiertas.
Sueñas con un salón en invierno, resplandeciente de luz y risas en medio de una noche nevada. Al acercarte, las luces se convierten en altas llamas y las risas en gritos. Corres hacia el salón, pero este se hunde siseando en la nieve al aproximarte.
Ves el rostro de un niño, riendo y llorando al mismo tiempo. Sus ojos son claros y azules tras las lágrimas, su boca una maraña de pequeños dientes. En el sueño te dice algo, pero las palabras desaparecen al despertar.
Te hundes a través de capas de sueño hasta una vasta cámara donde una figura oscura se encorva bajo un enredo de pesadas cadenas. Cuando se gira hacia ti, los orbes azules de sus ojos atraviesan el sueño y despiertas empapado en sudor.
No recuerdas nada del sueño de esta noche, pero su tono irisado te eleva durante el día con una sonrisa en los labios.
Odín te visita en tu sueño y te ofrece un cuerno lleno a rebosar de una bebida espumosa. Bebes profundamente y afrontas el nuevo día sintiéndote renovado y lleno de vida.
El orden de los jefes y cómo invocar a cada uno están en la página de jefes.